Autoridades militares iraníes confirmaron que habían preparado un ataque contra tres objetivos en territorio ucraniano, pero cancelaron la operación después de que Kiev iniciara contactos diplomáticos.
El asesor militar del líder supremo iranú, Mohsén Rezaí, explicó en declaraciones a la televisión estatal que los preparativos de combate ya estaban finalizados cuando se tomó la decisión de detener el operativo. Según su versión, Irán habría recibido lo que describió como una "disculpa" de las autoridades ucranianas.
El conflicto se originó después de que Ucrania atacara un buque mercante iranú en el mar Caspio. Teherán reportó que en el incidente murió un marinero y otro resultó herido. Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski había reconocido que sus fuerzas atacaron naves de guerra y cargueros que trasladaban material militar desde Irán.
Para desescalar la situación, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, se comunicó con su contraparte iranú, Abbas Araghchi. Durante la conversación, según Sybiha, Araghchi mencionó que Kiev debería reparar económicamente los daños causados por el ataque.
El incidente refleja la tensión permanente entre Ucrania e Irán en el contexto de la guerra con Rusia, donde Teherán ha suministrado armamento y personal a fuerzas rusas.




