El descenso de la inflación que el Gobierno venía mostrando podría detenerse en julio. Las consultoras que monitorean los precios proyectan un incremento entre el 1,9% y 2,1%, similar o ligeramente superior al 1,9% registrado en junio.
La tendencia de los últimos meses fue clara: en abril la inflación fue 2,6%, bajó a 2,1% en mayo y cerró en 1,9% en junio. Eso marcó el valor más bajo desde agosto de 2025. Ahora, distintos factores presionan sobre los precios y amenazan con frenar esa desaceleración.
Qué empujó los precios en julio
El turismo fue el principal culpable del rebote. Las vacaciones de invierno y el Mundial de Fútbol 2026 presionaron especialmente los pasajes aéreos, lo que llevó los componentes estacionales hacia arriba.
En alimentos y bebidas hubo relativa contención con 1,6%, favorecida por la baja de frutas. Pero los bienes de consumo personal —artículos de tocador y cigarrillos— aceleró sus precios.
En la última semana de julio, los alimentos consumidos en el hogar anotaron una suba de 0,5%, lo que también contribuyó al aumento del mes.
El dato oficial será dado a conocer dentro de dos semanas. Por ahora, el Gobierno insiste en que "el camino es el correcto", según afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque reconoce que la meta de inflación cero anunciada alguna vez por el presidente Javier Milei sigue siendo lejana.




