Los incendios forestales que azotan el sur de Francia y España obligaron a desalojar a más de 300.000 personas en lo que va del fin de semana. En Francia evacuaron a 220.000 habitantes, mientras que en España más de 75.000 tuvieron que abandonar sus casas y otras 30.000 recibieron orden de resguardarse.
Las llamas han arrasado 115.000 hectáreas en Francia y más de 172.000 en España —casi seis veces más que en el mismo período del año anterior—. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, desplegó por primera vez un avión militar Airbus A400M equipado con un kit de retardante que carga 20.000 litros de líquido antiincendios.
Se trata de un prototipo único en el mundo, desarrollado por Airbus. Francia aceleró su activación frente a la emergencia, convirtiéndose en el primer país en usarlo en una operación real. España, aunque dispone de 14 A400M del Ejército del Aire, aún no puede operarlos para extinción de incendios porque el sistema sigue en proceso de certificación.
El presidente español, Pedro Sánchez, visitó el puesto de mando del incendio de Castellón y advirtió que quedan "horas difíciles y complejas" por delante. Lecornu alertó sobre una "temporada de incendios sin precedentes" y señaló que nueve de cada diez incendios son provocados por el ser humano: colillas de cigarrillo, barbacoas y trabajos sin precaución son las causas más comunes.
Hasta el lunes 27 de julio, 88 bomberos resultaron heridos combatiendo los fuegos, cuatro de ellos durante esa madrugada.




