La sequía extrema que atraviesa Europa obligó a Hungría a tomar una medida sin precedentes: desconectar completamente su única central nuclear de Paks. Es la primera vez en cuatro décadas y media que esto ocurre.
El primer ministro Peter Magyar informó que la planta, ubicada a 100 kilómetros al sur de Budapest, dejará de funcionar por falta de agua en el río Danubio. Los cuatro reactores de tecnología soviética necesitan ser refrigerados constantemente, y el nivel del río ha caído a máximos históricos debido a las lluvias ausentes y el calor extremo que castiga al continente.
Las consecuencias son inmediatas: Hungría pierde 40% de su producción anual de electricidad. Hasta hace días, la central aún generaba 240 megavatios con una sola unidad activa, pero ahora alcanzará cero.
En los próximos días se esperan temperaturas de 40 a 42 grados, lo que podría agravar aún más la situación del Danubio y prolongar el colapso energético del país.




