Un empresario que se reunió con el presidente Javier Milei para asesorarlo en el lanzamiento de una moneda digital transfirió más de US$5 millones a través de una financiera vinculada al lobista Mauricio Novelli, según una investigación que llegó a manos de la justicia federal.
Hayden Davis realizó dos transferencias principales en febrero de 2025, poco después de que el mandatario lo presentara públicamente como su asesor. La primera fue de US$1.015.000 a una cuenta a nombre de Orlando Mellino, jubilado de 78 años. La segunda, US$4 millones, llegó a Camilo Rodríguez Blanco, trader colombiano.
Ambos receptores están conectados con la misma estructura: una financiera informal con oficinas en Vicente López, que funciona como puente entre negocios. Diego Mellino, hijo del jubilado, es socio de esa entidad junto a Eric Feldsztejn y Dario Rozental.
El nexo común es Novelli, quien actúa como lobista y operador. No solo trabajaba en la oficina de Vicente López, sino que utilizaba esa estructura para su academia de trading, el mismo lugar donde Milei dictó clases antes de ser presidente.
La justicia federal cuenta con pruebas extraídas del celular de Novelli: audios con instrucciones para retirar dinero y una grabación donde ordena separar dinero para entregar a "la secretaria de Milei". Lo más grave es un documento informal hallado en su teléfono que detalla un acuerdo por US$5 millones a cambio del apoyo presidencial al proyecto de moneda digital.
Según esa nota, los pagos coinciden de manera sospechosa: US$1,5 millones debían entregarse en el momento exacto en que Milei anunciara a Davis como asesor. Las fechas de las transferencias reales casi coinciden con estos plazos.
El 4 de febrero, un día después de los movimientos más grandes, Novelli fue visto junto a su familia ingresando con bolsos a cajas de seguridad del Banco Galicia, según consta en los registros judiciales.
Hasta ahora, ni el jubilado Mellino ni el trader Rodríguez Blanco han sido citados a declarar por el juez Marcelo Martínez de Giorgi, a pesar de ser los beneficiarios directos de los fondos bajo investigación.




