La multinacional estadounidense Halliburton Company comunicó su decisión de no participar en el proyecto Sea Lion, que busca explorar hidrocarburos en las aguas cercanas a las Islas Malvinas. La empresa se retira tras las advertencias del gobierno argentino sobre la ilegalidad de operar en territorio bajo disputa de soberanía.
El yacimiento en cuestión se encuentra a 225 kilómetros al norte de las islas y contiene una reserva estimada de 1.700 millones de barriles de crudo. Argentina rechaza cualquier explotación en la zona desde que el depósito fue descubierto en 2010.
La Secretaría de Legal y Técnica y la Cancillería fueron los responsables de presionar a la compañía, cuestionando el cumplimiento de las leyes argentinas para cualquier operación en la región. Halliburton es uno de los mayores proveedores de servicios petroleros a nivel mundial.
Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno nacional. En septiembre presentó un proyecto de ley que endurece significativamente las sanciones contra empresas que operen de manera ilegal en Malvinas, elevando la tensión diplomática con el Reino Unido pero generando un efecto disuasorio en el sector privado internacional.




