En Haití, la situación humanitaria se agrava por los conflictos entre grupos criminales que controlan más del 85% de la capital, Puerto Príncipe. Expertos de Naciones Unidas documentaron un pico de violencia en la comuna de Cité Soleil, donde registraron más de 600 muertos y 176 violaciones en lo que va del año.
Los ataques entre bandas también dejaron cientos de heridos y desplazaron a 18.000 personas solo en esa zona. Según Arnold Waye, del Departamento de Derechos Humanos de la ONU en Haití, la violencia se recrudeció tras la alianza entre varios grupos criminales. Cuando las operaciones de seguridad reubicaron a miembros de estas coaliciones, crearon retenes para extorsionar camiones de las zonas industrial y portuaria, lo que desencadenó una escalada de enfrentamientos.
Un dato preocupante del informe de la ONU: alrededor del 25% de las víctimas mortales no tenía conexión con las pandillas, lo que evidencia el daño colateral que sufre la población civil.
Las violaciones documentadas entre marzo y julio incluyen casos de agresiones colectivas, donde múltiples agresores atacaban a la misma víctima de forma sucesiva. Waye explicó que en la mayoría de estos casos las mujeres y niñas fueron atacadas como una especie de castigo colectivo por vivir en zonas controladas por bandas rivales. Las edades de las víctimas oscilaban entre los 10 y los 71 años.
Organismos de derechos humanos consideran que estas cifras están subestimadas, ya que muchas víctimas no denuncian por miedo o falta de acceso a servicios de protección.
Naciones Unidas insta al despliegue completo de una fuerza multinacional de represión de pandillas en el país de 11 millones de habitantes. Se prevé que esta fuerza contará con 5500 efectivos de 18 países, incluyendo 1500 policías de Chad.




