El volcán de Fuego mantiene a Guatemala en alerta roja. El coloso más activo de Centroamérica atraviesa una fase eruptiva de alta intensidad con descenso de corrientes piroclásticas que avanzan entre cinco y siete kilómetros hacia las comunidades vecinas, según reportó el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
Las corrientes de densidad piroclástica descienden por varias barrancas del flanco sureste, suroeste y sur del volcán. Los monitoreos registran expulsión abundante de gases, ceniza y fragmentos de lava, junto con señales sísmicas y acústicas de mayor intensidad.
Ante la magnitud del evento, las autoridades de Guatemala ejecutaron evacuaciones en las comunidades cercanas y habilitaron albergues temporales para resguardar a las familias desplazadas. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) mantiene el nivel de alerta más alto y ejecuta acciones preventivas en localidades como San Juan Alotenango, San Pedro Yepocapa y La Rochela.
El Fuego, que supera los 3.700 metros de altura, es uno de los volcanes más monitoreados de la región debido a su constante actividad volcánica.




