Después de los tropiezos legislativos de las últimas semanas, funcionarios de la Casa Rosada reconocen que sus iniciativas de reformas no llegan claras a la opinión pública. El problema, dicen, está en los voceros y la coordinación, no en los proyectos en sí.
El conflicto quedó evidente durante el debate de la Ley de Propiedad Privada en el Senado. La iniciativa del ministro Federico Sturzenegger pasó por 17 versiones antes de obtener media sanción, y debió eliminar el capítulo sobre venta de tierras que resultó controversial. Legisladores del oficialismo admitieron que la explicación pública fue confusa: primero Sturzenegger, después Patricia Bullrich, pero nadie dejó claro de qué se trataba.
Con la salida de Manuel Adorni como portavoz — investigado por presunto enriquecimiento ilícito — el Ejecutivo intenta reordenar su estrategia de comunicación. Adrián Ravier tomó el rol de vocero presidencial, pero en el mismo Gobierno hay dudas sobre si tiene el perfil necesario.
Fuentes de La Libertad Avanza reconocen ante la agencia Noticias Argentinas que "tenemos buenas iniciativas, pero no las sabemos comunicar". Algunos funcionarios recuerdan con nostalgia los primeros meses de la gestión, cuando el oficialismo parecía más ágil. Atribuyeron ese vigor a la cercanía del asesor Santiago Caputo con la presidencia.
El desafío se complica porque en las próximas semanas el Gobierno deberá enfocarse en conversaciones electorales, lo que hará más difícil mantener un cronograma legislativo activo. La mayoría de La Libertad Avanza sigue siendo frágil en el Congreso.
El ascenso de Diego Santilli como Jefe de Gabinete buscó darle mayor dinamismo a la administración, pero hasta ahora no revirtió la sensación de que el Ejecutivo no logra transmitir control de la situación.




