El Gobierno Nacional reforzó la inversión en el Hospital Garrahan de Buenos Aires después de casi dos años marcados por conflictos sindicales y demandas de los trabajadores sanitarios. Con más de 4.600 millones de pesos destinados a modernización, la gestión oficialista presentó los cambios como prueba de mejora en la atención pediátrica.
Entre las adquisiciones destacadas figuran 18 mesas quirúrgicas eléctricas nuevas por $2.597 millones, que equiparon todos los quirófanos con control remoto y mejor ergonomía. También incorporó cinco arcos en C de imagenología por $1.546 millones, lo que permitió ampliar la capacidad quirúrgica de cinco a siete unidades en simultáneo.
El hospital también adquirió un microscopio quirúrgico oftalmológico de $457 millones, que posibilita intervenciones que hasta ahora no se realizaban en hospitales públicos del país. Según la información oficial, estos equipos reducen tiempos de espera y mejoran la precisión en las cirugías.
En obras de infraestructura, avanzan la construcción de una nueva área de internación, un sector especializado para estudios del sueño, farmacia estéril y la reactivación del área de trasplante de médula ósea. También se mejoraron espacios de descanso para médicos, residentes y personal de enfermería.
El presidente Javier Milei podría asistir a la inauguración del helipuerto del hospital si su agenda lo permite, según anticiparon fuentes del Gobierno. El monitoreo constante del Presidente y el ministro de Salud Mario Lugones sobre el proceso quedó explícito en los anuncios.
Más allá de las compras de equipamiento, el equipo médico del Garrahan reportó avances: realizó el primer trasplante renal doble simultáneo a gemelas a partir de un mismo donante, y ejecutó por primera vez una transfusión intrauterina a un bebé con anemia fetal severa.




