Decenas de miles de personas se congregaron en la mezquita de Mosala en Teherán para participar en los actos fúnebres por Alí Jamenei, el líder supremo de Irán que fue asesinado el 28 de febrero durante el inicio de un conflicto armado con Israel y Estados Unidos.
La ceremonia del domingo estuvo cargada de tensión, con proclamas de venganza dirigidas contra Estados Unidos e Israel resonando entre los asistentes. Desde temprano, los fieles portaban banderas iraquíes y retratos de Jamenei, quien condujo los destinos del país durante más de tres décadas.
La magnitud de la concurrencia fue tal que las autoridades debieron cerrar la sala principal de la mezquita por saturación de capacidad. El ayatolá Yafar Sobhani, una destacada autoridad religiosa chií, dirigió el rezo fúnebre e incitó a los asistentes con consignas de venganza.
Asistieron a la ceremonia el presidente Masud Pezeshkian, el titular del Parlamento Mohamad Baqer Qalibaf y el jefe del Poder Judicial, entre otras autoridades estatales. Tres de los hijos del fallecido líder estuvieron presentes, aunque notoriamente ausente fue Mojtaba, su sucesor designado como nuevo líder supremo.
Los funerales públicos se extenderán en Mosala hasta hoy. El lunes, un cortejo recorrerá las calles de la capital; el martes será trasladado a Qom, y finalmente será enterrado el jueves en el mausoleo del imán Reza en Mashad, en el noreste de Irán.




