Después de dos meses sin operar, Flybondi volvió a volar con una reactivación gradual de sus servicios. Sin embargo, la aerolínea low cost enfrenta un presente turbulento: la nueva administración denunció a la gestión anterior por fraude y presuntas irregularidades financieras que habrían provocado la crisis operativa.
Según informó la compañía, una auditoría interna detectó inconsistencias en contratos, desvíos de fondos y operaciones que no fueron registradas correctamente. La dirección actual asegura que estos hallazgos explican por qué la empresa colapsó, dejando a miles de pasajeros con vuelos cancelados y sin respuestas.
La reactivación comenzó con solo dos aviones disponibles. Por ahora, Flybondi prioriza rutas de mayor demanda e intenta recomponer su actividad comercial adaptando la venta de pasajes a esta capacidad limitada. La compañía prometió reforzar los canales de atención al cliente y acelerar las devoluciones de dinero a afectados.
Flybondi arrastraba problemas financieros desde 2025, con dificultades para mantener su flota y pagos atrasados a proveedores. Las tensiones internas sobre la estrategia comercial se agravaron hasta desembocar en el cambio de administración y la parálisis total durante dos meses.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) sigue de cerca la situación y solicitó informes sobre el estado de la flota, disponibilidad de tripulaciones y cumplimiento de estándares de seguridad. Aunque la compañía asegura que opera con todos los protocolos vigentes, deberá demostrar que puede mantener un cronograma estable.
Los nuevos dueños presentarán formalmente denuncias ante organismos regulatorios y judiciales para investigar el presunto fraude de la gestión anterior. El impacto en pasajeros sigue siendo alto: miles quedaron varados, debieron reprogramar vuelos y reclaman compensaciones.




