La aerolínea de bajo costo Flybondi presentó un pedido de concurso preventivo ante la Justicia comercial para reestructurar sus deudas y evitar un colapso financiero. La solicitud fue ingresada el 2 de octubre ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 24, con el juez Guillermo Mario Pesaresi a cargo del expediente.
Según lo informado, las obligaciones de la empresa rondan los 4.000 millones de pesos y podrían alcanzar los 4.600 millones si se incluyen intereses derivados de embargos. Sin embargo, fuentes de la industria advierten que estas cifras representan solo parte de lo que realmente adeuda la compañía.
Entre los acreedores más importantes figuran la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), proveedores de combustible, arrendadores de aeronaves y talleres de mantenimiento. Además hay reclamos laborales y solicitudes de reembolso de pasajeros perjudicados por cancelaciones y reprogramaciones. Dos aviones retenidos en el extranjero acumulan pasivos cercanos a los 5,5 millones de dólares por tareas de mantenimiento.
El impacto en la operación es drástico: Flybondi mantiene apenas tres aeronaves en Argentina sin realizar vuelos comerciales, mientras que devolvió diez más a sus arrendadores. Algunas de esas unidades aún poseen matrícula argentina y continúan en el país en proceso de restitución técnica.
La crisis se intensificó tras el conflicto entre los principales accionistas que emergió en agosto. El fondo inversor COC Global, que inyectó más de 70 millones de dólares en mayo para sostener operaciones, chocó con Cartesian Capital Group, el accionista histórico. La disputa se agravó cuando embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sobre cuentas bancarias limitaron severamente la capacidad de Flybondi para pagar obligaciones cotidianas.




