La Fiscalía de Instrucción de Marcos Juárez, en Córdoba, concluyó que el joven Isaías Barrera, de 20 años, se roció combustible en el cuerpo y encendió el fuego de manera intencional o accidental. Los informes técnicos de la Policía Judicial, Bomberos y Defensa Civil descartan cualquier participación de terceros en su muerte, ocurrida el 11 de julio tras quemaduras en el 95% de su cuerpo.
La investigación se basó en 37 testimonios, peritajes toxicológicos e hidrológicos, y análisis de cámaras de seguridad. Los resultados mostraban presencia de alcohol y sustancias estupefacientes en el organismo del joven, así como un detalle crucial: un mensaje que la víctima habría escrito horas antes del hecho, anunciando intenciones autodestructivas.
La resolución cierra una investigación que estuvo marcada por versiones contradictorias difundidas en redes sociales. La familia había denunciado que el joven fue atacado durante una discusión con su pareja. Sin embargo, los peritajes técnicos y la propia declaración de Barrera en el centro médico donde fue asistido desestimaron la hipótesis de homicidio.
También se descartó la teoría inicial de que el incendio fue accidental, producto de reparaciones en una moto con un cigarrillo encendido, versión que circuló en publicaciones locales.
Barrera fue derivado al Instituto del Quemado de Córdoba desde el Hospital Abel Ayerza, donde falleció a raíz de la gravedad de sus lesiones.




