El gobernador Rolando Figueroa plantó bandera: el vínculo con las operadoras de Vaca Muerta cambió de raíz. Ya no es de súplicas ni urgencias económicas, sino de exigencias concretas para que la industria petrolera financie obras, infraestructura y oportunidades que beneficien a toda la provincia.
La diferencia con el gobierno anterior es tajante. Figueroa señaló que hace tres años "el gobierno iba de rodillas a pedirle por favor a las operadoras que anticipen fondos para pagar aguinaldo". Hoy ese escenario no existe. Las empresas, según explicó, asumen un rol activo en iniciativas estratégicas porque les conviene: reducen costos logísticos, mejoran conectividad y acceden a beneficios financieros del Estado.
"Le exigimos a las operadoras fondos para las becas. Le exigimos fondos para infraestructura que impacte en Vaca Muerta. Le pedimos un instituto de formación para nuestra gente y que incrementen la participación de empresas neuquinas en la distribución de costos petroleros", detalló el mandatario.
Las cifras de Neuquén hablan por sí solas. Con apenas el 1,5% de la población nacional, la provincia genera casi el 6% del PBI argentino. Sin embargo, desde 1988 recibe un coeficiente de coparticipación "muy inferior a otras provincias", según Figueroa. Ese desequilibrio justifica que el Estado provincial ahora exija al sector privado su contribución en obras que históricamente financiaba la Nación.
La nueva ley de hidrocarburos incorporó el segmento upstream al RIGI, lo que le dio certezas a las compañías para invertir más. Figueroa también mencionó proyectos piloto agrícola-ganaderos en los yacimientos como parte de la diversificación económica regional.




