La violencia machista mantiene un ritmo brutal en Argentina: en lo que va de 2026 se registraron 176 casos de femicidio, lo que representa un crimen cada 33 horas. Hasta agosto ya superamos la cantidad de víctimas que dejó todo el año anterior.
Según el Observatorio Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), de esos 176 casos, 127 fueron femicidios directos, 15 vinculados (varones y niños asesinados), 8 travesticidios, 17 en contexto de narcotráfico y crimen organizado, y 9 suicidios feminicidas. Como consecuencia, 132 niños y adolescentes quedaron sin madre.
Un dato que refleja el abandono institucional: apenas el 11% de las víctimas había denunciado ante la Justicia. Sin embargo, el 75% tenía orden de restricción contra el agresor y el 12% contaba con botón antipánico. Medidas que no las protegieron.
Las armas de fuego fueron el método más usado (32%), seguidas por armas blancas (24%), asfixia (13%) y golpes (11%). La edad promedio de las víctimas fue de 39 años, aunque 16 eran niñas y adolescentes, y 17 adultas mayores.
Santiago del Estero, Santa Fe y Catamarca lideran las tasas más altas de femicidios, con 1,7, 1,6 y 1,4 casos por cada 100.000 mujeres respectivamente.
MuMaLá denunció la falta de políticas de prevención y exigió la restitución de presupuestos y estructuras que garanticen "el derecho a vivir libres y sin miedo".




