El Rey Felipe VI visitó este martes Ceuta, la primera visita oficial a la ciudad autónoma desde su proclamación en 2014, para reafirmar que la soberanía y la integridad territorial de España sobre Ceuta y Melilla no son negociables.
La visita llega después de la crisis migratoria de finales de julio, cuando más de 70.000 personas ingresaron irregularmente desde Marruecos en cuestión de horas. El monarca describió esos eventos como "un shock para todos" que dejó un impacto profundo en la ciudad y en todo el país.
En su discurso, Felipe VI resaltó que Ceuta es España y es Europa, por lo que su frontera es también frontera de la Unión Europea. Llamó a mantener una relación de vecindad con Marruecos basada en la confianza y el respeto mutuo, aunque subrayó que esta debe estar enfocada en la estabilidad, paz y desarrollo regional.
Respecto a los migrantes que ingresaron de forma irregular, el Rey expresó que deben retornar a su país de origen por cauces legales, pero precisó que mientras permanezcan en España deben ser tratados con dignidad y humanidad.
Felipe VI reconoció que la visita se había hecho esperar y fue considerada una deuda pendiente con los ceutíes. Enfatizó que el compromiso de toda España está con el futuro de Ceuta, y que el Estado y las administraciones deben estar a la altura de las circunstancias que atraviesa la ciudad autónoma.




