La producción ganadera atraviesa su peor momento en los últimos diez años. Durante el primer semestre de 2026, la faena bovina alcanzó apenas 6,025 millones de cabezas, un descenso del 9% respecto al mismo período de 2025, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Con estas cifras, el año cerrará entre 12,4 y 13,1 millones de animales faenados, lo que significaría una reducción de entre 500.000 y 1,2 millones de cabezas frente a lo registrado en 2025.
El panorama es complejo. El stock nacional de bovinos se contrae debido a una menor cantidad de vacas en servicio —hay unas 500.000 menos— y a la mortandad natural que ya dejó una pérdida de 700.000 cabezas el año pasado. Esta situación obliga al sector a moderar la faena para evitar un colapso aún mayor en el rodeo.
Sin embargo, hay un dato esperanzador: los productores están compensando la menor cantidad de animales con un incremento notable en la eficiencia. En mayo de 2026, el peso promedio en gancho alcanzó un máximo histórico de 240 kilos, es decir, 7,5 kilos más por res que el año anterior.
Los feedlots (establecimientos de engorde intensivo) ganaron relevancia durante estos seis meses, aportando más del 37% de los animales faenados, cuando hace cinco años representaban el 30%. Al 1 de julio, estos lugares albergaban más de 2,17 millones de animales, uno de los registros más altos en los registros históricos.
Desde la industria esperan que el año cierre con menos animales faenados pero más kilos de carne producidos por cabeza. De lograrlo, la caída en cantidad no se traduciría en una reducción proporcional en la producción de carne, y al mismo tiempo contribuiría a estabilizar el stock bovino nacional.




