Un exfuncionario de la agencia de inteligencia estadounidense se declaró culpable de fraude después de desviar casi 200 millones de dólares de fondos federales mediante programas clasificados inventados. David Rush utilizó el dinero para comprar lujos en Florida: cuatro mansiones, 298 lingotes de oro, dos BMW y 35 relojes de lujo.
El caso salió a la luz en mayo cuando agentes del FBI allanaron su domicilio y hallaron 40 millones de dólares en lingotes de oro, dos millones en efectivo y relojes de época. Como parte de su acuerdo de culpabilidad, Rush deberá entregar todos los bienes adquiridos con el dinero público.
Según la acusación, Rush creó una empresa fantasma y convenció a contratistas gubernamentales para que transfirieran fondos. Luego justificaba las transferencias alegando que trabajaba en proyectos ultrasecretos. Una de esas operaciones, por 45 millones de dólares, fundamenta el cargo de fraude electrónico que enfrentó en Virginia.
La investigación comenzó cuando la propia agencia de inteligencia remitió el caso al FBI, según ambas instituciones. Rush se enfrenta a una sentencia de hasta 20 años de prisión. Los investigadores también denunciaron que proporcionó información falsa en su solicitud de empleo respecto a su formación académica y servicio militar.




