El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se toma el fin de semana para decidir si adelanta las elecciones generales tras el rechazo del Congreso a dos decretos sobre vivienda impulsados por su administración.
Ambas medidas cayeron en votación el viernes luego de más de cuatro horas de debate. El primer decreto fue rechazado con 178 votos en contra y 172 a favor, tras la oposición del Partido Popular, Vox, Junts y UPN. El segundo recibió 184 votos negativos y 166 positivos, cuando se sumaron el PNV y Coalición Canaria al bloque del rechazo.
Fuentes de Moncloa calificaron lo ocurrido como "muy grave", particularmente por el voto en contra de Junts, un socio habitual del Ejecutivo. Con base en esto, el Gobierno anunció que abrirá un período de reflexión para analizar la situación política. Según rumores desde primera hora del viernes, se baraja un posible adelanto electoral al 29 de noviembre.
Esta no es la primera vez que Sánchez recurre a una pausa para evaluar su continuidad. En febrero de 2024 se tomó cinco días después de que se abriera una investigación contra su esposa, Begoña Gómez, por presuntos delitos de corrupción. Transcurrido ese plazo, decidió mantenerse en el cargo.
Mientras tanto, las movilizaciones en la calle ganaron intensidad. Manifestantes que acampaban en la Puerta del Sol se desplazaron hasta el Congreso para seguir la votación, que consideraban crucial para sus demandas de vivienda. Tras conocerse el rechazo del primer decreto, grupos regresaron a Sol exigiendo huelga general.
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas convocó manifestaciones este sábado en más de 50 ciudades españolas y advirtió que la escalada continuaría. La portavoz Alicia del Río ya había llamado a una huelga general por vivienda, dejando claro que la movilización no terminará con la votación parlamentaria.




