El Pentágono confirmó la muerte de dos militares estadounidenses y un tercero reportado como desaparecido tras ataques con misiles y drones iraníes contra posiciones de Estados Unidos en Jordania. Los hechos ocurrieron el viernes por la noche.
Son los primeros soldados estadounidenses fallecidos desde que Washington reanudó operaciones ofensivas el 7 de julio, cuando el presidente Donald Trump anunció el fin del alto el fuego que había regido desde junio.
Además de los fallecidos, cuatro efectivos resultaron heridos y fueron evacuados a hospitales jordanos, mientras que otros tratados por lesiones menores continuaron en funciones. El personal desaparecido es buscado por equipos de Jordania y Estados Unidos en la zona donde se produjo el ataque.
Según fuentes de seguridad consultadas por Al-Mamlaka TV, sistemas Patriot desplegados en el norte de Jordania interceptaron parcialmente los misiles iraníes, aunque algunos proyectiles alcanzaron instalaciones logísticas.
El Comando Central estadounidense respondió atacando infraestructura de vigilancia, depósitos de armas subterráneos y capacidades marítimas iraníes. También bombardeó instalaciones civiles y energéticas en el sur de Irán, causando daños en plantas de electricidad y desalinización en las provincias de Hormozgán y la isla de Qeshm. Tres puentes y dos túneles fueron alcanzados, afectando las rutas hacia Bandar Abbas, el principal puerto iraní.
La escalada se extendió a otros países. Irán lanzó ataques contra Kuwait, Bahréin y Arabia Saudita. En Kuwait, una planta desalinizadora y una instalación petrolera fueron impactadas, causando incendios y cierre temporal del espacio aéreo. Kuwait Airways reprogramó la mayoría de sus vuelos. En Bahréin y Arabia Saudita sonaron alarmas antiaéreas, e Irak reportó el derribo de drones sobre Erbil.
El viceministro iraní Kazem Gharibabadi anunció que Teherán dejó de cumplir el acuerdo provisional firmado con Washington hace un mes, acusando a Estados Unidos de "violaciones reiteradas". La Guardia Revolucionaria advirtió que los países que albergan tropas estadounidenses "deben prepararse para una respuesta correspondiente".
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, se convirtió en el epicentro de la confrontación. Expertos advierten que los ataques a infraestructura crítica elevan el riesgo para la navegación comercial y podrían impactar en los precios globales de la energía.




