A veces, un delantero define toda una noche con su sola presencia en el área. Sucedió hace 34 años cuando Roberto Cabañas metió tres goles frente a Vélez en 1992, rompiendo una sequía de 11 años sin títulos en Boca. Y sucedió de nuevo: Enner Valencia acaba de hacer lo mismo contra Racing en la Copa Argentina, llevando al xeneize a la siguiente fase con una actuación de clase.
Aquel sábado de primavera de 1992, el equipo de Tabárez llegaba a La Bombonera bajo enorme presión. Vélez se puso adelante, pero fue allí donde Cabañas tomó la iniciativa. El paraguayo anotó los tres goles de una victoria 3-2 que no solo sumó puntos: inyectó la convicción de que ese torneo podía ganarse.
Tres décadas después, Valencia enfrentó una prueba similar. Ante Racing, en un partido de todo o nada, el ecuatoriano desarmó completamente a la Academia. Su hat-trick mostró la completitud de un verdadero goleador: potencia en espacios abiertos, olfato para los rebotes y frialdad ante la salida del arquero para sentenciar.
Los parallelos son inevitables. Tanto Cabañas como Valencia llegaron a Boca consolidados en sus selecciones —Paraguay y Ecuador—, aportando esa templanza que los partidos decisivos exigen. Vélez en el 92 era entonces lo que Racing es hoy: un rival de máxima exigencia, sin margen para errores.
Lo curioso es que ni uno ni otro necesitó que todo el equipo brillara durante los noventa minutos. Ambos convirtieron pequeñas ventajas en goles con el puro oportunismo del nueve de área. Y en La Bombonera, cuando el contexto exige garra y jerarquía, eso sigue siendo la fórmula que funciona.




