La administración estadounidense anunció este jueves nuevas sanciones contra Cuba que alcanzan a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro, el Banco Exterior de Cuba y cuatro entidades vinculadas a la explotación de recursos naturales y energéticos de la isla.
El secretario de Estado Marco Rubio justificó la medida como parte de la estrategia para desmantelar las redes financieras del régimen y sus estructuras represivas. Según Rubio, el objetivo es que el pueblo cubano, no sus dirigentes, sea quien defina el futuro de la nación.
Este es el último capítulo de una ofensiva económica que se intensificó desde enero pasado. Washington prohibió a los países proveedores de petróleo a Cuba, lo que llevó a México y otros exportadores a suspender envíos y profundizó la crisis energética en La Habana.
En lo que va del año, la administración Trump ha incluido en las listas de sanciones al presidente Miguel Díaz-Canel, al hijo de Raúl Castro y a otros miembros de su familia, acumulando presión sobre la isla.
En mayo, el Departamento de Justicia acusó formalmente al expresidente Raúl Castro por el derribo de dos aviones en 1996 —que causó cuatro muertes, tres de ellas estadounidenses—. La acusación incluye cargos de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses. Gobierno de Cuba rechazó los cargos.




