La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se desplomó a 298,7 millones de barriles en la primera semana de agosto, marcando su punto más bajo desde enero de 1983. Según datos de la Administración de Información Energética (EIA), este nivel representa casi cuatro décadas sin tocar fondo.
Durante los últimos cinco meses, el almacenamiento nacional ha caído de forma sostenida. En 20 semanas consecutivas desde finales de marzo, liberaron 116,7 millones de barriles de crudo, agotando gradualmente las reservas.
Las cifras pueden empeorar aún más. El presidente Donald Trump autorizó liberar 172 millones de barriles adicionales en aproximadamente 120 días. Si se concreta el plan completo, las reservas descenderían hasta 243,4 millones de barriles.
La Reserva Estratégica tiene capacidad para 727 millones de barriles. Fue creada en diciembre de 1975, después del embargo petrolero árabe. Entre 2009 y 2011, Estados Unidos mantuvo sus depósitos cerca de la capacidad máxima, superando 726 millones de barriles. El agotamiento actual se aceleró tras las interrupciones del suministro provocadas por el conflicto en Ucrania en 2022.




