El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció el lanzamiento de un operativo de seguridad en Quito que movilizará 4.000 policías y militares para combatir la ola de robos y delincuencia que atraviesa la capital.
La medida responde a hechos concretos: a fines de julio, la policía encontró un cuerpo decapitado colgado de un puente en la avenida Simón Bolívar, uno de los ejes viales principales de la ciudad. En paralelo, aumentaron los casos de asaltos a estudiantes y robos en distintos puntos de Quito.
El plan prevé el despliegue de 2.000 policías adicionales en horarios críticos: entrada y salida de trabajos, escuelas, estaciones de metro, paradas de buses, mercados, bancos y barrios. También se movilizarán 2.000 militares para reforzar las zonas más críticas, con énfasis en la avenida Simón Bolívar y otros corredores usados por estructuras criminales.
El operativo incluye cien vehículos, motocicletas y veinte drones. Los operativos de patrullaje se concentrarán entre las 4:00 y 11:00 horas, y entre las 17:00 y 2:00, horarios de mayor vulnerabilidad para la ciudadanía.
"Cada ataque tendrá una respuesta más fuerte", advirtió Noboa en un video divulgado en redes sociales, marcando una línea dura frente a la delincuencia organizada.
Este tipo de homicidios había ocurrido antes en municipios costeros como Guayaquil y Durán, considerados entre los más violentos del país. Su aparición en Quito reflejó una preocupación creciente en la capital, que llevó a tres universidades a exigir intervención estatal tras denuncias de estudiantes asaltados y drogados en las proximidades de sus campus.




