El segundo semestre escolar comenzó en Formosa con un paro de 24 horas y docentes movilizados hasta la Casa de Gobierno. El reclamo es claro: la recomposición salarial no sigue el ritmo de la inflación y los sueldos iniciales ya no alcanzan para vivir.
Según los docentes autoconvocados que encabezan la protesta, el salario inicial ronda el millón de pesos. Para sostener condiciones de vida dignas, el sector calcula que debería ser de $3.152.000. La brecha muestra la magnitud del problema: hoy ganan menos de un tercio de lo que consideran necesario.
La concentración partió desde la plaza San Martín y avanzó por la avenida 25 de Mayo hasta la sede del Poder Ejecutivo, donde Mirka Fernández, secretaria general de Docentes Autoconvocados, expuso los números. El Gobierno provincial había otorgado en el primer semestre un aumento del 14 por ciento en dos tramos, pero desde entonces reinó el silencio mientras los precios seguían subiendo.
El conflicto va más allá del porcentaje salarial. Los docentes denuncian demoras en trámites administrativos, designaciones pendientes, problemas en las altas y bajas del sistema, y dificultades en organismos como el Instituto Provincial de Salud. ATE Formosa, por su parte, pidió formalmente el 13 de julio una recomposición del 20 por ciento desde este mes, advirtiendo que los trabajadores estatales se endeudan para comprar comida y pagar servicios básicos.
Otro punto de tensión: Voz Docente reclama que no existe una paritaria genuina. El Gobierno negocia solo con gremios afines, mientras excluye a las organizaciones críticas y no publica actas de lo discutido ni de quiénes participaron.
Insfrán tendrá que responder con datos concretos: cuántos docentes cobran el mínimo, cuál fue la pérdida real del salario en el primer semestre, cuándo convocará a todos los gremios y qué ofrecerá para la segunda mitad del año.




