Hoy se celebra el Día Internacional de la Cerveza, una tradición que comenzó en 2007 en California y se replica en más de 200 ciudades alrededor del mundo. En Argentina, la cerveza es parte de la vida cotidiana: aparece en los asados, en los bares durante los partidos, en las reuniones con amigos.
Si te interesa disfrutarla al máximo, hay tres detalles que hacen la diferencia en la servida.
La espuma es obligatoria. No es adorno: dos dedos de espuma cumplen una función técnica fundamental. Protegen la bebida, concentran los aromas, evitan que el oxígeno entre y que el gas se escape. Sin espuma, la cerveza pierde calidad.
El recipiente importa. Un vaso permite ver el color y el brillo, captar los aromas y disfrutar mejor. Además, facilita que escape el exceso de gas carbónico, evitando esa sensación de hinchazón que muchos notan cuando la toman de otras formas.
Hay un estilo para cada comida. La variedad de cervezas disponibles es amplia. Acompañan bien desde ensaladas y pastas hasta carnes a la parrilla, guisos especiados e incluso postres de chocolate. Elegir la cerveza correcta realza el sabor de la comida.
En Argentina, muchas cervezas se elaboran con ingredientes locales: cebada, lúpulo, levadura y agua de distintas regiones. Alcanzan su mejor sabor apenas salen de la cervecería.




