La morosidad en el sistema bancario argentino alcanza cifras alarmantes. Según un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la deuda promedio que deben quienes no pagan ronda los tres millones de pesos por persona, cantidad que desciende a 1,5 millones si se incluyen también deudas fuera del sistema bancario formal.
El fenómeno abarca a millones de argentinos: se estima que hay 2,2 millones de deudores morosos en Buenos Aires, 500 mil en Córdoba, 400 mil en Santa Fe y 340 mil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
No se trata solo de trabajadores jóvenes o de sectores vulnerables. Un informe del Bapro revela que cuatro de cada diez jubilados también contrajeron deudas en los últimos dos años, lo que muestra que el problema atraviesa todas las edades.
El nudo de la cuestión: las tasas de interés
Leonardo Ferrucci, especialista del sector financiero con más de veinte años de experiencia, identifica un factor clave en la crisis: "La inflación bajó pero las tasas siguieron altas. Buena parte del problema se explica por el vicio de prestar caro". Ferrucci no es un crítico externo sino alguien que desde dentro del sistema financiero —actualmente asesor de la Organización Latinoamericana de Trabajadores Independientes— detecta esta dinámica como autocreación de una crisis.
Según señala, los bancos enfrentan una contradicción: si en lugar de levantar barreras de acceso al crédito para pequeños emprendimientos los ayudaran a entrar al sistema formal, "subiría la recaudación, se podrían bajar impuestos y el PBI podría subir 3 o 4 puntos".
Las billeteras virtuales aparecen en el debate como herramienta de inclusión, aunque Ferrucci advierte que su efectividad depende de cómo se usen. Toma como ejemplo positivo al Pix brasileño, un sistema que amplió el acceso financiero sin profundizar el endeudamiento irresponsable.
La mitad de la población argentina ya expresa cansancio respecto del tema, según datos de la consultora QSocial, indicador de que la crisis de morosidad se ha convertido en preocupación cotidiana en los hogares.




