El fin de semana, durante una fuerte nevada, el techo del polideportivo municipal de Naschel, en San Luis, cedió antes de que la obra estuviera terminada. Al menos hay otro colapso registrado en esos días: el de un complejo de pádel en La Toma también no resistió el peso de la nieve.
Afortunadamente, el polideportivo no estaba en uso ni había deportistas dentro cuando sucedió el derrumbe. La intendenta Valeria Kuhn confirmó lo ocurrido y admitió que significa un retraso importante para el proyecto. En su comunicado señaló que la acumulación de nieve fue algo no previsto y que realizarán una evaluación cuando mejoren las condiciones climáticas.
Lo que falta en la explicación es más importante que lo que se dijo. La intendencia no informó sobre posibles fallas en el diseño o la construcción, no especificó quién fue responsable de los cálculos estructurales, no detalló qué inspecciones se habían aprobado, ni aclaró cuánto costará reconstruir el techo o si existe cobertura de seguros.
Aunque la nevada fue de gran intensidad—como lo prueba que otro techo cediera en la misma zona—, un edificio deportivo municipal financiado con fondos públicos debe estar diseñado para cargas climáticas propias de la región. Las respuestas técnicas sobre quién controló la obra, cómo se calculó la estructura y qué garantías tenía no aparecieron en la comunicación inicial.




