Ocho familias han presentado denuncias formales contra el sacerdote Alejandro Nicola por presunto abuso sexual contra menores en una escuela de Villa Carlos Paz, Córdoba. Aunque las investigaciones aún están en curso, los padres denuncian falta de avances y sienten que el acusado permanece impune.
Una madre, que prefirió resguardar su identidad, relató los cambios profundos que observó en su hijo tras los abusos: pesadillas recurrentes, problemas para dormir, inconvenientes de control de esfínteres y episodios de llanto sin consuelo. El niño también mostró comportamiento violento durante actividades comunes, como partidos de fútbol, y dificultades para expresarse por el miedo que sentía.
El menor reveló que el párroco contaba con una vivienda en el predio de la escuela desde donde vigilaba y controlaba los movimientos de los estudiantes. Según el relato del niño, el religioso le repetía advertencias en el oído para mantenerlo bajo su dominio.
La madre llevó al niño con una psicóloga, donde finalmente pudo contar lo sucedido. Desde entonces ha radicado denuncias ante la Justicia, recurrió al Polo Integral de la Mujer y a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Córdoba.
Otros padres reportaron que sus hijos identificaron al sacerdote mediante fotografías después de que supuestamente les señalara que eran observados a través de cámaras y drones en la institución educativa. A partir de diciembre de 2025, los menores comenzaron a referirse al religioso como el "monstruo".
Los padres expresan su frustración por la demora en el avance de las investigaciones y porque el acusado continúa en libertad. Reclaman mayor celeridad de la justicia y medidas que garanticen la protección de los menores.




