A apenas 10 kilómetros de Las Lajas, en el departamento Picunches, se extiende uno de los sistemas de cavernas más importantes del país: Cuchillo Curá. Creada como Área Natural Protegida en 2003, este complejo subterráneo alcanza aproximadamente 5 kilómetros de galerías relevadas, distribuidas en cuatro cavernas conocidas como del Arenal, del Templo, del Gendarme y Los Cabritos.
Lo que hace extraordinario a Cuchillo Curá no es solo su tamaño, sino la vida que habita en la oscuridad. Las cavernas albergan decenas de especies de artrópodos adaptados a condiciones extremas: muchas carecen de ojos y alas, tienen la piel despigmentada y cutículas delgadas. Estos pequeños organismos —entre los que se cuentan opiliones y arañas especializadas— son sumamente frágiles ante cualquier perturbación del medio.
Una conexión entre mundos. Aunque bajo tierra no hay luz para que crezca vegetación, las raíces de arbustos como el coliguay logran penetrar en las cavidades y aportar alimento a los organismos que viven allí. Este vínculo demuestra cómo los ambientes subterráneos dependen estrechamente de lo que ocurre en la superficie.
En la estepa que rodea las cavernas convive una fauna diversa: choiques, loros barranqueros, pumas, zorros grises y gatos del pajonal. La laguna Cuchillo Curá, conectada al sistema hidrológico del área, es refugio de aves acuáticas cuando hay agua disponible.
Acceso restringido por protección. Debido a la fragilidad extrema de sus ecosistemas, el ingreso a las cavernas está limitado únicamente a investigadores autorizados. El área también preserva un valioso patrimonio geológico y paleontológico, con formaciones rocosas y restos fósiles que cuentan la historia natural de la Patagonia.




