La tensión entre Cuba y Estados Unidos escaló cuando el viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, calificó a la Agencia Central de Inteligencia estadounidense como una organización de terrorismo de Estado.
La respuesta cubana llegó después de que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, convocara públicamente a ciudadanos de la isla a colaborar con la CIA para "crear un cambio positivo" en el país. Para Havana, el movimiento es una provocación más en la larga historia de confrontación.
Fernández de Cossío recordó en redes sociales las investigaciones del Senado estadounidense que documentaron operaciones de asesinato, secuestro y tortura ejecutadas por la agencia. El diplomático también señaló que los reportes revelaron golpes de Estado, desestabilización de gobiernos e incluso vínculos entre la CIA y el crimen organizado en América Latina.
Con tono burlón, el funcionario cubano cuestionó por qué una agencia con tanto poder recurriría a reclutamientos públicos: "Debe haber mucho desespero o pobreza en las filas de la agencia cuando tiene que vender sus ofrecimientos como pasta de dientes".
Las autoridades cubanas siguen denunciando amenazas militares de Washington, presiones diplomáticas a terceros países y el recrudecimiento del bloqueo económico contra la isla.




