La situación en el enclave español de Ceuta continúa siendo crítica. Hasta el viernes pasado, 57 personas perdieron la vida intentando llegar por mar, mientras que unos 53.000 migrantes ya regresaron a Marruecos, muchos de ellos de forma voluntaria.
Desde el comienzo de este año, la cifra de fallecidos en intentos de cruce hacia territorio español ascendió a 87 personas. Las autoridades españolas estiman que unos 50.000 migrantes cruzaron a Ceuta durante la crisis —aunque otras fuentes hablan de 60.000—, desbordando completamente la capacidad de recepción del enclave.
Según relatos de los propios migrantes, muchos fueron engañados con promesas de alojamiento al llegar a España. Lo que encontraron fueron centros de acogida saturados y pocas opciones reales de permanencia en Ceuta.
Respuesta del Gobierno español
El presidente Pedro Sánchez visitó Ceuta el viernes junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Denominó lo ocurrido como "una violación de la integridad territorial de España" y comprometió todos los recursos disponibles para restablecer la normalidad en corto plazo.
Entre las medidas anunciadas figura la instalación de un sistema de boyas en las cercanías de El Tarajal para bloquear futuros cruces por mar. Además, se desplegaron efectivos adicionales de Policía Nacional, Guardia Civil y unidades militares para reforzar la frontera.
Respuesta europea y tensiones diplomáticas
La Comisión Europea ofreció apoyo adicional a España, incluyendo refuerzo de la Agencia Europea de Fronteras y Costas si Madrid lo solicita. También comunicó que mantiene diálogo directo con autoridades marroquíes para fortalecer el control fronterizo.
Los embajadores de la Unión Europea fueron convocados a una reunión extraordinaria el lunes para evaluar la evolución de la crisis y coordinar respuestas. La situación también generó fricciones internas: Italia anunció la suspensión del acuerdo de libre circulación Schengen con España en respuesta a los flujos migratorios.




