El Centro de Asistencia al Suicida (CAS), organización que funciona desde 1967, reporta un incremento sostenido en las llamadas que recibe. La tendencia al alza comenzó hace una década, se agravó durante la pandemia y no ha bajado desde entonces.
María Fernanda Azcoitia, psicóloga y presidenta del CAS, explica que el suicidio no es una decisión súbita sino un proceso. Por eso, el trabajo de la organización apunta a mantener la comunicación abierta, ayudar a pensar y buscar alternativas ante una crisis.
El centro funciona con 25 miembros — psicólogos y voluntarios de guardia que donan su tiempo — y recibe llamadas anónimas, confidenciales y gratuitas. Operan de 8 de la mañana a 12 de la noche a través del número 135 en el AMBA y del 0800 345 1435 para todo el país.
Sin financiamiento estatal oficial, la organización depende de los aportes de socios, donaciones puntuales y apoyos privados. Azcoitia señala que hace años la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre una epidemia de suicidio y depresión que hoy se vive en Argentina y el mundo.
Entre los factores que influyen están las crisis económicas, la pérdida de empleo y, especialmente en jóvenes, la falta de esperanza en el futuro, el abuso de redes sociales y los consumos problemáticos. El CAS también realiza charlas de prevención en escuelas y comunidades, y recientemente expandió su presencia a través de redes sociales.




