El consumo de los argentinos continuó contrayéndose en julio. Los gastos de los hogares retrocedieron 1,2% respecto al mismo mes del año pasado y acumulan una baja de 1,5% en los primeros siete meses de 2024.
Los números muestran un panorama de estancamiento persistente en la demanda interna. Cuando se descartan variaciones estacionales, la caída mensual respecto a junio fue de 0,2%, prolongando una racha de ocho meses consecutivos de bajas.
La retracción golpea especialmente al consumo masivo —que representa la mitad del gasto total de las familias— con una caída del 1,7% interanual. Dentro de este rubro, la carne vacuna bajó 1,8% acumulando un año completo de pérdidas. En contraste, las carnes de cerdo y pollo ganaron terreno con alzas de 22,1% y 15,8% respectivamente.
Las compras de bienes durables mostraron comportamientos contradictorios: mientras el patentamiento de autos se desplomó 31,2%, las motos tiraron el promedio al alza con un aumento del 31,2%, acumulando 43,1% en el año. Los bienes semidurables —ropas y calzados— crecieron 12,9%, con ventas en shoppings que subieron 17%.
En el bolsillo de los porteños, el consumo en restaurantes tradicionales cayó 7,6% interanual, marcando la quinta baja consecutiva. Las compras con tarjeta de crédito se contrajeron 4,6% y los préstamos personales bajaron 4,9%.
Los datos surgen del Índice de Consumo Privado elaborado mensualmente por la Universidad de Palermo.




