El consumo masivo sigue perdiendo terreno en Argentina. En septiembre acumulaba una caída de 2,7% en lo que va del año, con retrocesos en supermercados, autoservicios y mayoristas por igual.
Lo llamativo del momento, según analistas del sector, no es solo la falta de dinero. El país está atravesando lo que los distribuidores llaman una "tormenta perfecta": menos poder adquisitivo combinado con un cambio radical en cómo la gente decide qué comprar.
Hace poco, durante los años de inflación descontrolada, los consumidores compraban rápido y en cantidad. Había que adelantarse a los aumentos, a los faltantes. Hoy, con precios más estables, ese comportamiento desapareció. La gente ahora compara, usa el celular, busca alternativas antes de abrir la billetera. Según Armando Eugenio Farina, vicepresidente de CADAM (la cámara de distribuidores mayoristas), los clientes se convirtieron en "profesionales de la compra".
Las cifras de septiembre lo confirman. El consumo masivo bajó 1,2% interanual. En el canal mayorista fue peor: cayó 3,4%. Las bebidas sin alcohol se desplomaron 21,1%, higiene y cosmética retrocedió 9% y perecederos 8,6%. Solo alimentación avanzó 3%.
¿Cuánto afecta la falta de dinero? Mucho. Los servicios (luz, gas, agua) pasaron de llevarse el 30-32% del sueldo a consumir casi el 60%. El resto del gasto quedó apretujado. Pero no es todo: los supermercados de cadena cayeron 3,8%, los independientes 3,1% y los mayoristas 3,2%, mientras que el comercio electrónico creció 30,5% interanual. Eso muestra que hay algo más de fondo que la crisis económica.
Para Farina, la transformación es global. "No es una cuestión de plan económico. El mundo está cambiando porque la tecnología está cambiando al mundo", sentenció. La posibilidad de comparar precios desde el celular aceleró en Argentina un proceso que hace años comenzó en otros países.




