Guardar los medicamentos en las condiciones adecuadas es tan importante como tomarlos correctamente. Una conservación inadecuada puede afectar su eficacia y seguridad, mientras que un descarte irresponsable genera problemas ambientales.
Dónde y cómo guardar los medicamentos
Lo primero es respetar las instrucciones del prospecto. La mayoría debe permanecer en un lugar seco, protegido de la luz y alejado del calor y la humedad. Por eso los baños y las cocinas no son los mejores sitios, a pesar de ser los más comunes.
Algunos puntos clave:
Mantenerlos siempre fuera del alcance de niños y animales. Los que necesitan frío deben ir en el estante central de la heladera, nunca en la puerta ni en el fondo. Dejarlos en su envase original facilita su identificación y uso seguro. Revisar periódicamente la fecha de vencimiento es una tarea sencilla que evita problemas.
Qué hacer cuando un medicamento vence
No hay que tirarlos al inodoro ni mezclarlos directamente con la basura común. Algunos principios activos pueden contaminar el ambiente o favorecer usos indebidos.
Para comprimidos y cápsulas: sacarlos del blíster, colocarlos en un recipiente con tierra, arena, yerba o café usado, cerrar bien y tirar con los residuos domiciliarios comunes.
Para líquidos y cremas: desechar en su envase original dentro de un recipiente opaco bien sellado.
Para agujas y viales: guardar en contenedores rígidos y cerrados.
Lo ideal es usar los programas de recolección de medicamentos vencidos que existen en algunas localidades. Consultar en la farmacia o en la municipalidad si hay estos programas disponibles.
Un manejo responsable de los medicamentos protege la salud, evita la contaminación ambiental y reduce el riesgo de resistencia antimicrobiana.




