Un tribunal de San Francisco, Córdoba, dictó sentencia de prisión perpetua contra tres personas involucradas en la muerte de Aralí Vivas, la niña de ocho años que fue abusada y asesinada en noviembre de 2024 en Brinkman.
La condena recayó sobre Rocío Rauch, madre de la víctima; Ezequiel Simeone, su ex pareja; y Cristian Varela, un conocido de Simeone. Los magistrados los encontraron culpables de abuso sexual con acceso carnal triplemente agravado y homicidio triplemente calificado.
Rauch fue condenada por mayoría como partícipe necesaria en los delitos. Simeone, por su parte, fue sentenciado por unanimidad como coautor y además por el incendio de la vivienda donde ocurrió el asesinato. También se le unificó una condena anterior de dos años y tres meses que había quedado en suspenso desde septiembre de 2023.
Varela recibió condena por unanimidad como coautor de los mismos delitos.
Al conocerse el veredicto, Rauch sufrió una crisis emocional y dirigió acusaciones hacia Simeone, culpándolo de lo sucedido.




