Franco Colapinto tuvo un viernes de entrenamientos inconstante en el circuito de Monza. El piloto cerró la primera práctica en el noveno lugar, pero en la segunda sesión retrocedió hasta la undécima posición, dejando una nota agridulce sobre el desempeño del Alpine.
El balance por la mañana había sido más positivo. En la FP1, Colapinto realizó su vuelta rápida sin inconvenientes hasta que un problema en el motor durante una pasada con combustible bajo le impidió mejorar aún más su tiempo. "Tendría que haber sumado cinco décimas más", reconoció el piloto, quien se mostró conforme con ese desempeño inicial.
La tarde trajo otro panorama. El auto perdió adherencia y se volvió difícil de manejar. "Empeoramos bastante", fue el diagnóstico directo del piloto. Describió que el monoplaza se movía excesivamente en las curvas, sin grip en el medio, y que el trasero no respondía adecuadamente en las salidas.
Colapinto reconoció que el equipo aún no tiene claro por qué hubo tanta diferencia entre una práctica y otra. De cara al sábado, cuando lleguen la tercera práctica y la clasificación, el objetivo será recuperar el nivel mostrado por la mañana. La buena noticia es que el problema del motor ya fue resuelto.




