España atraviesa una crisis migratoria sin precedentes tras el ingreso masivo de ciudadanos marroquíes a los enclaves de Ceuta y Melilla. El saldo reportado es de al menos 72 muertes, aunque organizaciones internacionales sospechan que la cifra real es superior.
El presidente del partido ultraderechista español Vox, Santiago Abascal, responsabilizó al mandatario español Pedro Sánchez por lo que denominó "una invasión" a territorio nacional. "Estamos ante un ataque brutal a nuestra soberanía", sostuvo en redes sociales, también acusando a Marruecos de complicidad.
Las autoridades marroquíes reportaron que aproximadamente 40.000 personas se dirigieron hacia Ceuta y 1.135 hacia Melilla. En el lado marroquí, murieron 11 personas, diez de ellas por ahogamiento.
Cientos de migrantes permanecen escondidos en edificios abandonados y zonas montañosas de Ceuta para evadir la deportación. El gobierno español afirma que la mayoría de quienes lograron ingresar ya fue retornada, pero quienes quedan enfrentan una situación crítica: muchos duermen a la intemperie, sin acceso a alimentos ni agua potable.
En las calles hay divisiones. Mientras algunos vecinos reparten agua y ayuda, otros expresan preocupación por la magnitud del evento. "Nunca habíamos visto una llegada tan masiva", señaló una comerciante que cerró su local durante tres días.
Italia respondió con una medida diplomática: suspendió por un mes la aplicación del acuerdo de Schengen con España, que permite libre circulación sin controles fronterizos. La decisión busca evitar que migrantes que ingresaron ilegalmente continúen hacia Italia a través de vuelos desde territorio español.




