Ceuta, uno de los dos enclaves españoles en el norte de África, fue objeto de un operativo de seguridad coordinado entre España y Marruecos para prevenir una irrupción masiva de migrantes convocada por redes sociales.
La operación incluyó el despliegue de 880 agentes de la Policía Nacional española —270 más que hace pocas semanas— junto a aproximadamente 2.000 efectivos de las Fuerzas Armadas españolas y 700 integrantes de la Guardia Civil. Del lado marroquí, las autoridades instalaron barreras de alambre de espino y cuchillas en la frontera cercana a Fnideq, además de cañones de agua y patrullas costeras.
El blindaje respondió a los incidentes de finales de julio, cuando alrededor de 80.000 personas lograron cruzar hacia Ceuta en lo que fue una de las mayores presiones migratorias registradas en años. Las convocatorias a través de plataformas digitales obligaron a los servicios de inteligencia a intensificar el monitoreo para desmantelar las concentraciones antes de que lleguen a los perímetros fronterizos.
Marruecos ya había anunciado detenciones de personas acusadas de instigar intentos de ingreso ilegal hacia Ceuta y Melilla. Los gobiernos de Madrid y Rabat mantienen activos sus canales de cooperación para coordinar procedimientos de devolución y reforzar la vigilancia marítima en la región.




