En Villa La Angostura, el Cerro Bayo mantiene hasta el 27 de septiembre una propuesta de esquí adaptado que rompe con la idea de montañas exclusivas. Desde 2009, cuando la escuela de esquí recibió su primer curso de iniciación para personas con discapacidad, el centro transformó esa experiencia en un programa permanente que crece año a año.
Sin pistas separadas ni límites
Claudia Aguirrezavala, instructora de esquí adaptado en la montaña, subraya que en Cerro Bayo no existen circuitos especiales o segregados. "Una persona tiene que poder estar en todas las pistas", explica. Esa decisión distingue al centro de otros lugares donde la accesibilidad queda relegada a sectores específicos.
El desafío más concreto es el equipamiento. Los materiales —arneses especializados, equipos de esquí adaptados, bases de deslizamiento— se importan íntegramente del exterior a costos muy elevados. La Fundación Desafío Bariloche fue la primera en donar equipos, seguida por contribuciones de particulares y fondos recaudados por actividades del propio centro.
Más que deportes: experiencias compartidas
Quienes vienen a esquiar con discapacidad traen entre cuatro y cinco acompañantes más. Hermanos, padres, pares: todos esquían juntos en lugar de quedarse esperando en el hotel. Para Claudia, ese cambio tiene implicaciones que van más allá de lo deportivo. "Hay chicos que cuentan todo el año los días para venir. Sus propios terapeutas lo saben: no solamente les hace bien físicamente, le hace bien al espíritu, le hace bien al alma".
Desde que abrió sus puertas a esta especialidad, el equipo de instructores descubrió que la montaña, cuando se la piensa accesible, se convierte en un espacio donde la discapacidad deja de ser la medida de la experiencia. La nieve en Cerro Bayo es para todos.




