El Parque Nacional Iguazú clausuró el acceso a la Garganta del Diablo, su principal atractivo turístico, debido a las crecidas extraordinarias del río Iguazú provocadas por lluvias intensas asociadas al fenómeno El Niño.
La medida regirá durante 40 días. El caudal del río superó los niveles de seguridad en pocas horas, dejando las pasarelas y plataformas de observación parcialmente cubiertas de agua. Aunque los inspectores no detectaron daños graves en las estructuras, la fuerza del agua sigue representando un riesgo para los visitantes.
Las autoridades evacuaron preventivamente a los turistas que estaban en el circuito y activaron los protocolos de emergencia. El resto de los circuitos del parque continúa abierto, pero bajo monitoreo permanente.
Los especialistas advierten que el caudal podría aumentar aún más si las lluvias persisten en Brasil, donde nace la mayor parte de la cuenca. La reapertura de la Garganta del Diablo dependerá de que las condiciones hidrológicas se estabilicen y las evaluaciones técnicas confirmen que es seguro permitir el paso de visitantes.




