La investigación sobre la muerte violenta del exministro catamarqueño Juan Carlos Rojas enfrenta un nuevo revés judicial. Más de tres años después de que fuera encontrado sin vida en diciembre de 2022, la causa sigue sin aclarar si fue asesinado, si sufrió una caída accidental o si murió durante un forcejeo.
La querella acaba de apelar un ateneo forense realizado en Córdoba el pasado marzo. El motivo: fallas técnicas graves impidieron que el perito de la familia participara en igualdad de condiciones. Los problemas de audio obligaron al médico José Fenoglio a intervenir únicamente mediante mensajes de voz por WhatsApp, sin poder debatir directamente con los demás especialistas.
Pero los problemas van más allá de lo técnico. El propio ateneo confirmó que la escena del crimen fue contaminada y que el trabajo criminalístico deficiente impide determinar con certeza cómo murió Rojas. Se perdieron registros de cámaras privadas y del sistema de emergencias, y desaparecieron rastros de sangre que eran clave para la investigación.
Los especialistas que analizaron el caso sí determinaron que Rojas sufrió una muerte violenta por un impacto en la cabeza contra una superficie plana. Sin embargo, no pueden confirmar ni descartar si hubo intervención de terceros.
Rojas era ministro de Desarrollo Social del gobierno de Raúl Jalil cuando murió. La investigación depende completamente de instituciones provinciales, lo que genera cuestionamientos sobre si hay voluntad política real de esclarecer lo ocurrido.




