En plena Ruta Nacional 40, entre bosques andinos y lagos de aguas cristalinas, se alza la Capilla San Huberto, una pequeña construcción de piedra y madera que ha cautivado a viajeros durante décadas. Ubicada a pocos kilómetros del acceso al Parque de Ski Lago Hermoso, es uno de los detalles más encantadores que el recorrido escénico más famoso de la Patagonia tiene para sorprender.
La ruta atraviesa unos 112 kilómetros de extraordinaria belleza natural, conectando los lagos Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi. En ese territorio protegido por los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, la capilla se integra de manera natural al paisaje, como si hubiera surgido entre las piedras y los bosques que la rodean.
La obra fue encargada durante los años 50 a Alejandro Bustillo, uno de los arquitectos más reconocidos del siglo XX en la Patagonia. La familia Larminat, propietaria de la estancia, la mandó construir como homenaje a un ser querido. Bustillo desarrolló una arquitectura profundamente ligada a la cordillera, utilizando muros de piedra, techos de tejuelas y detalles en madera de ciprés que le dan un carácter alpino, cálido y elegante a la vez.
La dedicación a San Huberto, patrono de los cazadores, conecta con la tradición rural patagónica y la vida vinculada a la naturaleza. Pero más que un templo de ceremonias, la capilla es un espacio de contemplación y serenidad. Su carácter privado le otorga una intimidad especial que potencia el encanto del sitio.
La belleza del lugar cambia con las estaciones: en invierno, la nieve realza la textura de piedra y madera; en primavera y verano, el verde del bosque la convierte en una de las imágenes más fotografiadas; en otoño, los tonos ocres completan una escena casi de cuadro pintado.
Bustillo dejó otra marca en la región con la Capilla Nuestra Señora de la Asunción, en Villa La Angostura, inaugurada en 1938. Ambas comparten ese mismo respeto por el paisaje patagónico y la integración armoniosa de la arquitectura con el entorno natural.





