En lo profundo de la cordillera neuquina, dentro del Parque Nacional Lanín, existe un templo que abandona las paredes cerradas en favor de las ventanas: la Capilla María Auxiliadora del Paimún. Ubicada a unos 60 kilómetros de Junín de los Andes, frente al lago que lleva su nombre y con el volcán Lanín como telón de fondo, propone una experiencia donde la montaña y la fe comparten el mismo espacio.
La arquitectura de la capilla fue pensada para no competir con el paisaje, sino para dialogar con él. Los grandes ventanales reemplazan los muros tradicionales, permitiendo que el lago, los bosques y la luz patagónica ingresen directamente al lugar de oración. En días claros, la cumbre nevada del volcán aparece como un retablo natural frente a quien reza o contempla.
El interior es pequeño y cálido, trabajado principalmente en madera de la región: columnas de raulí y un altar tallado en una sola pieza de ciprés patagónico. La puerta de entrada tiene un detalle simbólico: una pequeña escotilla que obliga a quien entra a inclinarse, remitiendo al gesto de "hacerse pequeño" ante lo sagrado.
Bajorrelieves en las paredes cuentan la historia de la evangelización local, desde el período jesuita hasta la actualidad. Algunos vitrales incorporan referencias inspiradas en obras como El Señor de los Anillos, sumando una dimensión contemporánea a un espacio donde conviven tradición, fe e imaginación.
Parte del Camino de la Fe
La capilla forma parte del Camino de la Fe Neuquino, una propuesta que recorre el patrimonio religioso de la provincia desde Ailinco hasta Villa La Angostura. Llegar hasta Paimún requiere abandonar el ritmo cotidiano: el acceso se realiza por la Ruta Provincial 61, en buena parte de ripio. Antes de viajar, es recomendable consultar el estado del camino y considerar las condiciones climáticas patagónicas.
También es la primera capilla de Gendarmería Nacional del país, lo que añade otro capítulo a su historia singular.




