El Hospital Provincial Neuquén examinó a 137 chicos de entre 4 y 14 años en una jornada de control visual. Más de la mitad nunca había pasado por una revisión oftalmológica previa.
La iniciativa permitió identificar 43 casos sospechosos de ambliopía —popularmente conocida como "ojo vago"—, una alteración en la que el cerebro y el ojo no establecen una conexión visual adecuada durante la infancia. Los pequeños afectados fueron derivados a consultorios del hospital para tratamiento.
El dato más preocupante: 11 niños y niñas presentaban una visión severamente comprometida, llegando apenas a distinguir movimientos de manos o dedos. Eso representa aproximadamente el 8% de los evaluados.
Por qué es urgente actuar temprano
Hasta los 13 o 14 años, el sistema visual de los chicos mantiene una plasticidad que permite recuperar funcionalidad con un tratamiento adecuado. Pasado ese período, el problema se vuelve irreversible. Los profesionales del hospital destacaron que la detección precoz es clave para evitar daños permanentes.
Durante los controles se realizaron pruebas de agudeza visual adaptadas a cada edad, evaluación del reflejo rojo y otros exámenes para identificar alteraciones que necesiten seguimiento.




