A los 96 años, Warren Buffett dejó la presidencia de Berkshire Hathaway, el gigante financiero que condujo desde 1965. Su hijo Howard Buffett asumirá el cargo, según el plan de sucesión que la empresa tenía preparado.
El anuncio llegó a través de una carta a los accionistas. Warren seguirá como presidente emérito y miembro del consejo de administración. Greg Abel, quien hace poco más de nueve meses asumió como director ejecutivo, continuará a cargo de las operaciones diarias.
En su mensaje de despedida, Buffett reflexionó: "El tiempo siempre gana. Sin embargo, ha sido generoso conmigo. Me ha dado la oportunidad de ver a Berkshire alcanzar un punto en el que tengo más confianza que nunca en lo que nos depara el futuro".
La transformación de una fábrica quebrada en gigante global. Buffett tomó control de lo que era una fábrica textil en quiebra en Nueva Inglaterra a los 34 años. Durante casi seis décadas la convirtió en un conglomerado valuado en un billón de dólares, con sede en Omaha, Nebraska.
Los números hablan solos: Berkshire Hathaway reportó el año pasado 44.500 millones de dólares en ganancias operativas y emplea a cerca de 400.000 personas. Bajo su liderazgo, la empresa logró una rentabilidad anual del 19,7% para sus accionistas, casi el doble del índice S&P 500.
Greg Abel, director ejecutivo, destacó en el comunicado oficial: "La cultura que Warren construyó y los valores que defendió seguirán siendo la esencia de Berkshire, y Howard será su guardián".




