El Ministerio Público Tutelar de Buenos Aires puso en funcionamiento espacios especializados para que niños y adolescentes declaren ante juzgados sin la ansiedad y angustia que genera transitar una institución judicial. Las Salas de Regulación Emocional incluyen iluminación cálida, texturas variadas, pelotas antiestrés y otras herramientas sensoriales diseñadas específicamente para quienes necesitan apoyo extra.
El proyecto responde a una realidad conocida: los procedimientos legales generan estrés en adultos y mucho más en menores, especialmente si pasaron por situaciones traumáticas. Estos espacios buscan crear un entorno controlado donde los chicos puedan autorregularse emocionalmente antes, durante y después de declaraciones testimoniales, pericias psicológicas o encuentros con sus familias.
Cada sala está dividida en tres zonas: una activa para el movimiento, una pasiva para la calma, y un espacio de transición que acompaña el ingreso y la salida gradualmente. Los recursos incluyen auriculares, mantas, elementos táctiles y herramientas para identificar y expresar emociones.
Un rasgo innovador es la "valija sensorial personal": cada niño o adolescente elige hasta tres objetos de los disponibles en la sala según sus preferencias y los utiliza como apoyo durante su trabajo con profesionales. Esto reemplaza respuestas estandarizadas por acompañamiento personalizado.
Además, las Salas de Espera cuentan con un rincón sensorial donde los menores encuentran pelotas antiestrés, botellas sensoriales y tarjetas con ejercicios de respiración mientras esperan su turno.
Esta iniciativa se suma a otras herramientas ya implementadas como salas de entrevistas especializadas, programas con perros de asistencia judicial y videos anticipatorios que preparan a los chicos antes de declarar.




