El sarampión vuelve a estar en el mapa de la región. Mientras Estados Unidos atraviesa su peor brote en más de 35 años, Brasil implementó medidas de vigilancia y vacunación para contener posibles contagios, aunque por el momento mantiene el estatus de país libre de circulación endémica del virus.
La mayoría de los infectados en EE.UU. nunca fue vacunado o desconoce su historial de inmunización. En América Latina, el cuadro es preocupante: Estados Unidos, Guatemala, México, Perú y Canadá concentran más del 95 por ciento de los casos registrados este año, según la Organización Panamericana de la Salud.
Brasil ha detectado 52 casos importados hasta principios de octubre: 41 en São Paulo, 10 en Amazonas y 1 en Río de Janeiro. Las autoridades desplegaron búsqueda activa de casos, rastreo de contactos y campañas de vacunación en espacios públicos para frenar cualquier propagación.
Un cambio después de años difíciles. En 2019, Brasil enfrentó más de 20.000 casos y perdió su certificación internacional de eliminación del virus. Pero en noviembre de 2024, la OPS reconoció nuevamente al país como libre de circulación endémica tras años de trabajo sistemático en vacunación.
Hoy, los números son alentadores: la cobertura de la primera dosis de la vacuna triple vírica llegó al 93,10 por ciento en promedio. El número de menores sin ninguna dosis bajó 86 por ciento desde 2023. El ministerio de Salud insiste en que la vacuna sigue siendo la principal defensa y está disponible gratuitamente en el sistema público.




